Hijos de padres separados, rehenes inocentes
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Fecha: 16/12/2017
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2091930-hijos-de-padres-separados-rehenes-inocentes

Es indispensable que los integrantes de una pareja o matrimonio que se separan comprendan que sus hijos siempre necesitarán de ambos

Cuando se termina el amor en una pareja, debería multiplicarse el amor hacia los hijos. Ningún niño puede crecer sobre el rencor, pues el daño que causa a un hijo el saberse herramienta del resentimiento de sus padres suele tornarse irreversible.

Resulta sumamente penoso escuchar toda clase de declaraciones sobre los derechos del niño y la necesidad de protegerlos, en cuanto congreso o convención nacional o internacional se reúna sobre esta materia. Sin embargo, la realidad indica que todavía son muy frecuentes los casos en que los niños son usados como herramienta de combate, botín de guerra o de castigo entre padres separados.

Entorpecer la comunicación, lo que antes conocíamos como visitas, mediante mil triquiñuelas, certificados médicos falsos, enfermedades mentidas o presión psicológica para lograr que el niño «no quiera» ver a uno de los progenitores son algunas de las viles herramientas de hostigamiento empleadas en lo que poco a poco se va convirtiendo en una verdadera batalla.

En el orden nacional, el tema sigue siendo complejo y los jueces deberían aplicar los mismos principios internacionales: lo primero es devolver al niño a la jurisdicción de su domicilio original. Y tanto las fuerzas policiales como los demás organismos de seguridad nacionales y provinciales deberían recurrir a todos los medios disponibles para coordinar esfuerzos entre sí y localizar a los menores a la mayor brevedad posible.

Es absolutamente indispensable que los padres separados comprendan que lo más importante en sus vidas son sus hijos, y por más que hayan dejado, bien o mal, de ser matrimonios o parejas, serán por siempre padres de sus hijos. Estos necesitan de ambos. Y, con las ayudas que sean necesarias, ambos deben dejar de lado cualquier diferencia para no generar daños en los hijos, que muchas veces son irreversibles. La primera regla de los padres divorciados o separados debería ser no usar a sus hijos como herramienta de su propia inquina.

Es de esperar que los juzgados de familia, los gabinetes psicológicos, los servicios sociales de ayuda, los medios de comunicación y la opinión pública se sumen para difundir estos principios, y reprobar toda utilización de los hijos como rehenes de conflictos de los cuales no son responsables.

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