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Disiento de algunos aspectos del editorial titulado «Código Civil: al César lo que es del César«. Es cierto que muchas de las novedades que introduce el Nuevo Código Civil y Comercial (CCyC) son producto de la elaboración doctrinaria y la labor pretoriana que se fue consolidando a lo largo del tiempo, pero no es menos cierto que en materia de derecho de familia el Código adopta muchos cambios radicales y muy relevantes que impactarán en la faz patrimonial y emocional de las personas, y que el artículo parece ignorar. Llama mucho la atención que no se destaque la posibilidad que se les brinda a los cónyuges de elegir el régimen patrimonial que regirá durante su matrimonio, a saber: el de comunidad -que era el único e imperativo que existía con el Código Civil- y el de separación de bienes. También resulta extraño que se omita destacar que se elimina la figura de la separación personal y deroga las causales subjetivas del divorcio -descartando así el sistema de divorcio fundado en la noción de culpa- y toda exigencia de plazo para plantearlo, bastando únicamente la voluntad de uno de los cónyuges para que el divorcio se decrete. Esto hará que los plazos judiciales se acorten notablemente, ya que no existirá ningún margen de litigio para obtenerlo -aunque sí lo habrá para solucionar cuestiones conexas a la ruptura matrimonial-. Además, traerá alivio para muchos justiciables que antes estaban sometidos, en muchos casos, a un arduo y tortuoso litigio de años en el cual las partes debían recíprocamente ventilar las miserias humanas del otro para intentar convencer al juez de que uno era el culpable y el otro el inocente. Con relación al instituto de la compensación ecónomica, se omite mencionar que también este nuevo derecho no sólo le asiste al cónyuge que se divorcia, sino también al conviviente en una unión convivencial que cesa.

Por último, no puedo dejar de mencionar la novedad del Código de aceptar las técnicas de reproducción asistida como otra de las fuentes de la filiación -además de la que tiene lugar por naturaleza o por adopción-, erigiendo la voluntad procreacional como el eje de la determinación de la filiación. Se podrá estar o no de acuerdo con el nuevo Código en materia de familia, y habrá normas polémicas, pero de lo que no hay duda es de que trae muchos cambios de gran relevancia, que no pueden ser silenciados.

Andrés Beccar Varela

DNI 20.910.939

Fuente online:  http://www.lanacion.com.ar/1818441-cartas-de-los-lectores

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